Las dificultades son una bendición
- co-start

- 3 ago 2022
- 3 min de lectura
Actualizado: 23 sept 2023
Octubre 28, 2020
No les he contado una odisea que viví en Seattle, una de las dificultades más duras que he vivido a nivel profesional pero de la que aprendí muchísimo.
Al graduarme de mi maestría en 2018, conseguí un trabajo en una empresa distribuidora de mobiliario y paredes Herman Miller. No fue nada fácil encontrar este trabajo en Estados Unidos pero con mucho esfuerzo y dedicación lo conseguí.
Aproximadamente 1 año después de estar trabajando allí, la empresa estaba pasando por un momento económico difícil y decidió despedirme junto con otras personas. Ésto fue un golpe enorme para mi ego. Me sentí derrotada en lo más profundo de mi ser. Sentí un gran vacío y mucha incertidumbre. Justo estaba en mi proceso de visa de trabajo y no podía quedarme en los Estados Unidos sin trabajar. Tenía solo 30 días para encontrar otro trabajo o sino debía irme del país y separarme temporalmente de mi esposo mientras solucionábamos los papeles.
Fue una semana de profunda angustia y estrés. Recuerdo que pensaba, ¿Tal vez no era tan buena profesional? ¿Tal vez no me adapté a la cultura? ¿No me apasionaba tanto el tema en el que estaba trabajando? pensamientos que rondaban mi cabeza una y otra vez. No sabía ni qué hacer, pero en el fondo sentía que no podía desesperarme y no iba a lograr nada con una actitud negativa. Sentí que debía conectarme con algo que me apasionara y me pregunté: “Si el dinero no fuera una restricción, ¿Qué me gustaría hacer?”.
Siempre me había llamado la atención el mundo del emprendimiento y había querido trabajar en una incubadora pero por algún motivo no se había dado el momento. Decidí postularme como voluntaria de The Seattle Angel Conference, una organización que apoya emprendedores y crea eventos para unir startups con inversionistas y les enseña a mejorar sus elevator pitch para obtener inversión. Sentí que si empezaba haciendo algo que disfrutara mucho, alguien iba a ver mi entusiasmo y pasión e iba a contratarme. Empecé ayudando a esta entidad con las redes sociales y promoviendo los eventos en LinkedIn y Twitter. Luego el gerente de ésta organización, John, una persona supremamente noble (y agradecido también por mi ayuda desinteresada) se acercó y me dijo: “¿Qué quieres hacer?”: yo le dije “quiero trabajar en una startup y necesito un trabajo pronto porque mi visa se va a vencer.” Nos despedimos y yo seguí haciendo networking con emprendedores.
En esos días yo iba a un conversatorio de emprendedores los martes y conocí un emprendedor, Tom, con quien Trabajé pro-bono (gratis) haciendo investigación de mercados para su negocio de herramientas para desarrolladores de software. Luego me reuní con otro emprendedor en un café ayudándole con lluvia de ideas para su nuevo negocio de networking digital para eventos. Justo en ese café me encontré con John, el gerente de la organización para la que yo hacía voluntariado. John estaba sentado con dos emprendedores que estaban comenzando su Startup. Cuando terminé mi reunión, John me invitó a sentarme con ellos y me presentó a dos co-fundadores que apenas estaban comenzando su empresa: Adaptive Catalog. Fué una conversación tipo entrevista y luego me invitaron a tres entrevistas más formales la siguiente semana. Les interesaba que yo les ayudara con investigación de mercados y descubrimiento de clientes. Podían pagarme y ayudarme a patrocinar mi visa de trabajo. Eureka!
Recuerdo que faltaban 7 días para que venciera mi visa, cuando vi ese correo que decía: -oferta de trabajo-. No podía creer lo que estaba sucediendo! ¡Había conseguido un trabajo en algo que me apasionaba en menos de 30 días!
Trabajé por 1 año y medio con estos dos emprendedores, unos ingenieros de software muy inteligentes con personalidades muy interesantes y les ayudé a crear su modelo de negocio y a encontrar su product-market fit. Aprendí muchísimo de este proceso y del mundo de una startup de software.
Esta es una de las dificultades más duras que he vivido a nivel profesional pero si me preguntaran si la quisiera volver a vivir diría que sí, porque gracias a esto me conecté más con lo que realmente quiero hacer y disfruto.
Unos de los grandes aprendizajes de este proceso:
-Siempre comienza con el DAR
-Tu ACTITUD en la vida es todo
-CONFÍA en tus corazonadas y sé honesto contigo mismo
-Nunca temas pedir AYUDA, esto no te hace más débil, te hace más FUERTE y sabio
-Sé claro con lo que quieres y practica la COHERENCIA entre lo que pienses, digas y hagas
Gracias por leer :)
Con cariño,
Natalia.



Comentarios